jueves, noviembre 27, 2003

¿Nunca te preguntaste dónde terminan todos esos CDs que promocionan servicios y productos con fecha de vencimiento?

Utilizan derivados del maíz para fabricar CDs biodegradables


En algún lugar de América del Norte se está formando una nueva cadena de montañas. Esto no se debe a ninguna fuerza geológica sino a la acumulación de miles de millones de los discos compactos promocionales que se agregan a la tapa de las revistas, se ofrecen a los consumidores en las tiendas o se envían por correo a lo largo y a lo ancho de Estados Unidos.

Otras montañas más pequeñas se están formando en el Reino Unido, la Argentina y Japón, y en cualquier país donde los proveedores de servicio de Internet y los que desarrollan software promocionan sus servicios con discos gratis descartables. Algunos pueden considerar esta tendencia como una señal de vitalidad económica; otros, como una catástrofe ecológica. Pero una compañía japonesa espera convertirla en una oportunidad de negocios.

Sanyo Electric lanzará el mes próximo el MildDisc, una marca nueva de CD que puede utilizarse para difundir datos informáticos, música y video. Este nuevo producto será igual a un CD y brillará como un CD; en realidad, no será diferente en nada, excepto en que estará hecho de maíz.

No, no es un error de imprenta. La compañía informó que produjo el primer disco óptico, comercialmente viable, fabricado con un polímero derivado de una sustancia vegetal. La desventaja es que el MildDisc costará el triple que un CD normal de policarbonato, aunque Sanyo espera poder reducir el precio a medida que aumente la producción.

Además, a la hora de comercializar el producto, la firma japonesa piensa sacar provecho de una característica exclusiva del MildDisc: una vez que este CD es descartado, con el tiempo se desintegra en agua y dióxido de carbono o sea que, de hecho, desaparece.

Una mazorca de maíz puede utilizarse para producir 10 de estos CD biodegradables y la compañía que realiza la transformación es la estadounidense Cargill Dow, que ha desarrollado una técnica propia para transformar sustancias vegetales en ácido poliláctico.


Fuente: El Cronista/Agencias

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