martes, septiembre 07, 2004

Microsoft simplifica su próximo Windows

A finales de la semana pasada, Microsoft se comprometió por primera vez a sacar Longhorn en 2006.

Microsoft simplifica su próximo Windows

El Salón Longhorn, un lugar frecuentado por los esquiadores situado entre las montañas Whistler y Blackcomb en las Rocosas canadienses, tendrá un lugar especial en la historia del software. Con una dosis de ironía, los programadores de Microsoft utilizaron el nombre del bar como la clave para referirse a la próxima versión del sistema operativo Windows. Whistler había cedido su nombre a la última versión del programa, conocido ahora como Windows XP, y Blackcomb se usa internamente para mencionar una futura actualización.

En rigor, la generación Longhorn de Windows estaba Ilamada a ser la cumbre tecnológica de los tres desarrollos. Estuvo durante mucho tiempo en el horizonte de Microsoft. Se trata de la primera nueva gran versión de Windows desde 2001, una verdadera eternidad en términos tecnológicos.

El paisaje del software está empezando a cambiar ahora. A finales de la semana pasada, Microsoft se comprometió por primera vez a sacar Longhorn en 2006. Fue un respiro para los usuarios de la compañía y también para todo el ecosistema tecnológico que se formó alrededor de Windows. Una comunidad de empresas que sudaba a gota gorda con cada nuevo retraso que sufría el próximo Windows que inicialmente iba a lanzarse este año.

Puede sonar paradójico, pero a pesar de que la salida al mercado de Longhorn se pospuso para septiembre de 2006, para llegar a esa fecha Microsoft redujo las funcionalidades de Longhorn. Así, además la compañía reduce el riesgo de perder la primacía frente a sus rivales. "El sistema parecía demasiado ambicioso", opina Rick Sherlund, un analista del sector de software de Goldman Sachs.

Los directivos del mayor fabricante mundial de software no están arrepentidos de plantearse metas tan altas. "Es parte de la naturaleza de Microsoft ser tan ambicioso", señala Will Poole, vicepresidente senior de Microsoft. "Hasta ahora, no parece que hayamos hecho algo equivocado sólo por empezar fijando objetivos elevados".

La marcha atrás en el diseño de Longhorn es una muestra de la tensión constante en el desarrollo de productos estrella como Windows. O se opta por lanzar ocasionalmente versiones con un actualización potente del producto, o se decide ir ofreciendo con más frecuencia nuevas aplicaciones. Incluso antes de la confirmación hecha semanas atrás de la fecha de salida de Longhorn, ya primaba la postura más pragmática.

Si busca, no encuentra

Un ejemplo es la posibilidad de buscar información en la propia computadora, uno de los nuevos elementos que estaban planeados para Longhorn. Dado que tenía que moverse deprisa para alcanzar a Google, la empresa de búsquedas por Internet, que acaba de salir a bolsa, Microsoft usó lo que llama búsqueda local como un arma a corto plazo en la guerra de los buscadores. Una versión de esa función se lanzará a finales de este año, dentro del propio buscador que ya tiene en servicio Microsoft.

En el área de la seguridad informática, donde se supone que Longhorn incorporará grandes avances, también se impuso un pragmatismo similar. Para luchar contra una plaga de virus informáticos que expusieron las vulnerabilidades de su software, Microsoft acaba de publicar el Service Pack 2, una versión actualizada de Windows XP, que contiene numerosas novedades de seguridad. La magnitud de los cambios es casi suficiente para considerar que esa actualización es una auténtica nueva versión de Windows.

De hecho, la urgencia que regía este proyecto obligó a Microsoft a dedicarle gran parte de sus recursos de programación en detrimento de Longhorn durante el último año, lo que contribuyó a un retraso de casi dos en su estreno, inicialmente previsto para este año, y a la decisión de recortar sus prestaciones.

¿Novedades?

¿Qué quedará entonces para mostrar cuando debute Longhorn? El sistema operativo saldrá al mercado sin un ingrediente clave que los ejecutivos de Microsoft habían dicho que sería uno de sus principales avances tecnológicos: un nuevo sistema de almacenamiento de archivos, conocido como WinFS, que iba a facilitar encontrar la información en una PC, y permitiría a los programadores de software crear nuevas aplicaciones complejas para los aparatos con Windows. La tecnología básica de WinFS ya se emplea en el paquete de programas de oficina Office y en el portal de internet MSN.

En Microsoft dicen que otros dos elementos principales sí supondrán un salto tecnológico notable. Uno de ellos hará posible un nuevo nivel de comunicación entre máquinas, invisible para el usuario, cuyo objetivo es que la computadora personal aproveche mejor la información y los recursos de programación de Internet. Otro será un dispositivo gráfico más potente que hará, entre otras cosas, que Windows simule imágenes en tres dimensiones.

Para ir abriendo camino, Microsoft anunció ayer que su actual sistema operativo Windows XP y Windows Server 2003 incluirán elementos clave de la plataforma de desarrollo Windows WinFX, que serán parte de Longhorn. Entre ellos se encuentra el sistema gráfico Avalon, que permitirá a los desarrolladores construir aplicaciones en tres dimensiones, y el sistema de comunicación Indigo.

"El estancamiento en la innovación es la mayor amenaza para Microsoft", afirma Sheriund. "Necesitan algo nuevo". Por eso es positivo el lanzamiento de un Longhorn simplificado en 2006, en vez de un programa más completo pero que vea la luz un par de años más tarde, señala el analista del banco de inversión Goldman Sachs.

Sin un flujo constante de novedades, Microsoft empezaría a parecer vulnerable al ataque del elemento que identificó como el competidor más temible de los próximos años: el sistema de código abierto Linux.

Aunque todavía no consiga elevarse a la altura que soñó al principio, Longhorn seguirá intentando conseguir un lugar junto a los otros picos del software.


Fuente: El Cronista

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