jueves, enero 13, 2005

Celulares de crédito: Avanza la idea de transformar los teléfonos en medios de pago

DoCoMo dice que ya vendió más de un millón de celulares con chips preparados para manejar pagos.

Celulares de crédito: Avanza la idea de transformar los teléfonos en medios de pago

En Japón ya es una realidad. En Europa viene con retraso. Estados Unidos, por ahora, sólo observa. El teléfono móvil como tarjeta de crédito está llegando y, después de todo, nada es más fácil que pagar con un chip.

¿Hacer compras con el celular? Para la generación de los SMS es algo normal: imágenes, música y otros servicios de telefonía móvil se pagan haciendo debitar la suma adeudada directamente en la factura o en la tarjeta prepaga. Ahora, los productores de celulares, los administradores de telefonía móvil y los proveedores de tarjetas de crédito están afilando las armas para extender la práctica al gran público y transformar los celulares en instrumentos de pago.

La punta más avanzada del experimento es Asia: en Japón, el operador NTT DoCoMo NTT DoCoMo declara que ya vendió más de un millón de celulares con chips preparados para manejar pagos. En más de 13 mil comercios japoneses ya hay lectores de celulares similares a los que existen para las tarjetas de crédito.

En la tierra del Sol Naciente, el éxito de la idea se ve favorecido por la difusión de los celulares. En este campo, Italia tiene poco que envidiarle a cualquier otro país del mundo. Sin embargo, los pagos con celular allí se abren camino lentamente. En algunas ciudades es posible pagar el estacionamiento del auto con un SMS. Iniciativas similares han sido lanzadas también en otras ciudades europeas, donde con el teléfono se puede pagar también el boleto de autobús.

Ahora están empezando a moverse también los norteamericanos. En Estados Unidos, según señala The New York Times, desde hace más de un año fabricantes de teléfonos celulares y empresas de informática están trabajando en el desarrollo de una tecnología de pago a través de celulares que garantice también confianza y seguridad.

Los primeros experimentos, uno de los cuales fue realizado por la Universidad de Santa Clara, no fueron particularmente alentadores: los lectores con infrarrojos tenían cierta dificultad en comunicarse con los celulares, circunstancia que para muchos usuarios resultó frustrante.

Por eso, y también teniendo en cuenta la menor familiaridad de los estadounidenses con los teléfonos celulares, las principales empresas al otro lado del Atlántico están adoptando una estrategia de espera: siguen de cerca la tecnología, pero por ahora, no la adoptan con convicción.


Fuente: La Repubblica y Clarín

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