lunes, septiembre 01, 2003

Se viene la guerra para ver quien le vende soft al Estado argentino.

El gobierno argentino le abre la puerta al software libre

Mañana se realizará un nuevo encuentro sobre Software Libre en el Estado. La posición del Gobierno es agotar las licencias vigentes y después decidir. En 2002, Microsoft le vendió $ 4 millones al Estado.


El gobierno argentino está eligiendo de qué lado va a estar en la gran batalla del software, que enfrenta a los partidarios de Microsoft, encolumnados detrás del Bill Gates, con los usuarios del GNU Linux, que siguen a su creador, el finlandés Linus Torvalds. Y todo parece indicar que la Argentina se pondrá la camiseta del pingüino y apostará al software libre. En lo que va del año, ya se realizaron en la Casa Rosada tres jornadas sobre Software Libre en el Estado (www.softwarelibre.gov.ar) y mañana se celebrará un nuevo encuentro, del que participarán varias universidades de todo el país.

Las reuniones recibieron un fuerte respaldo del Gobierno Nacional: primero, fueron declaradas de Interés General y, luego, recibieron la visita del Ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien garantizó su “compromiso” con el desarrollo de las jornadas. Eduardo Thill, Director Nacional de Gestión Informática del Ministerio del Interior, y Pedro Janices, Coordinador de Informática de la Secretaria de Medios de Presidencia de la Nación, afirmaron que “el software libre forma parte de la construcción de un nuevo movimiento social”, y dijeron que la presencia del ministro no fue casual: “Maneja y conoce el funcionamiento del código abierto,” aseguraron.

Con respecto a la organización de los encuentros, Thill y Janices explicaron que la idea es “generar un ambiente técnico independiente de la política, que no esté sujeto a los cambios de gestión. Con los encuentros logramos que gran parte de la gente, que hasta ahora estaba haciendo cosas fantásticas de forma aislada dentro del Estado, pueda compartir sus conocimientos y aprender de los demás. No estamos inventando la rueda: el Ministerio de Economía (www.mecon.gov.ar), el de Justicia (www.jus.gov.ar) y la Prefectura (www.prefecturanaval.gov.ar), entre otros, ya están usando software libre; casi siempre, de la mano de software licenciado, con el que coexisten y se complementan.”

Ambos expertos dicen que “no se trata de ir a los extremos con respecto a la utilización de uno u otro tipo de tecnología. La esencia principal del software libre es educativa”. A la hora de priorizar un tipo de software, los argumentos se vuelven legales y presupuestarios: “Nosotros representamos al Estado y tenemos que cumplir las reglas. No podemos usar software licenciado y no pagar los derechos correspondientes. Y si usando software libre alcanzamos los requerimientos, ¿para qué vamos a pagar? ¿Vale la pena comprar una herramienta si existe otra gratuita que también nos sirve? Hay productos que ya están funcionando. Sólo falta organización para trasladar los logros de algunos sectores del Estado que están avanzados hacia otros que están retrasados”.

Thill y Janices coinciden en la necesidad de coexistencia de ambos tipos de software; sobre todo, porque hay licencias que ya fueron pagadas y que se van a explotar hasta la finalización de sus contratos. Sin embargo, aclaran que, “una vez que llegue el momento de renovarlos, las condiciones de negociación serán diferentes, porque ahora contamos con esta alternativa que nos ofrece las mismas capacidades a menor costo”. Sin embargo, los motivos que parecen estar inclinando las preferencias hacia el software libre, tampoco son exclusivamente económicos: “El manejo del código abierto es una herramienta cultural que será fundamental en el futuro. Y no sólo tenemos que educarnos, sino, también, tomar una conciencia social al respecto”.

Los conductores del debate no sólo no se asumen como fanáticos de los programas libres sino que no se sonrojan a la hora de destacar la “innegable” capacidad de Microsoft y de otros fabricantes de software licenciado. Además, no todo es tan simple en el universo Linux, ya que, aunque los costos de licencia no existen, el manejo de la tecnología requiere invertir en la capacitación de aquellos técnicos que empleen y administren la herramienta. Aún así, el costo es menor: “Hay muchos mitos y muchos fantasmas con respecto al código abierto, pero lo cierto es que, en cada organización laboral del Estado hay alguien que maneja bien Linux y otros programas por el estilo”.

Fuente: Clarín

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